Día exquisito
Te observo dormir mientras dispongo un ratito de mi vida para narrar un día exquisito.
Deliciosa música desde la mañana hasta antes de dormir. Exquisitas tus caras expresando goce un poco después de las doce.
Sabroso masaje y divino atrevimiento el mío de tocarme sabiendo que me mirabas.
Poesía hasta las entrañas.
Aprendizajes, uno tras otro, desde que me levanté hasta ahora. Gracias.
Aprendí que aprendo relativamente rápido, que me tengo que tener más paciencia, como hago con los demás. Aprendí patrones rítmicos. Aprendí a habitar más mi energía sexual masculina.
Aprendí, reafirme mediante una charla que, vale tanto la intención como la palabra. Las palabras tienen distinto peso para cada persona ya que están asociados a experiencias personales. Por lo cual desde un plano consciente escucho la intención de las palabras más allá del peso que puedan tener para mi. (No solo las palabras, también las actitudes).
Día exquisito de charlas nutritivas para mi ser.
Entendí que el "miedo a no lastimar a los demás" es en realidad miedo al rechazo, que "lastimar" a otro puede generar.
La luz de este asunto es más profunda.
Si no digo o no hago lo que realmente quiero por no herir al otro, me estoy privando de libertad y posiblemente causando algún tipo de dolor (lo cual cambia mi energía, mi bienestar y mi fluidéz al relacionarme con otros).
Amor propio se llama la peli.
En un vínculo soy la mitad, y sólo puedo hacerme cargo de mi propio ser (la mitad del vínculo) porque no conozco el mundo interno del otro y no voy a suponer.
Día exquisito. Gracias por tu fuego, sutileza y presencia. Gracias por tus ganas de sanar y crecer.
Gracias por compartir este día tan exquisito.
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