Así fue como el mundo se puso modo bebi este año... Con varias criaturas pequeñas en el camino buscando un hogar,  buscando sentirse amados. Y lo buscan porque se lo merecen. Lo merecemos. Todes merecemos sentirnos queridos , cuidados, protegidos, mimados, conectados con el afuera que nos acobija y nos enseña. Cada vez que encuentro un pequeño animal en la calle sin su familia, agradezco que haya llegado hasta mi, porque sé que voy a dar lo mejor de mí para que esté sano y salvo hasta su próximo hogar. A veces su próximo hogar es conmigo y en un acto mágico emprendemos viaje caminando juntes. Así es como Chimuelo, Kiraluz, Nuri, Cúrcuma y Misia están bajo mi ala, con mi cuidado y contención incondicional. Como muchos otros seres humanos también. Más ahora quiero agradecer explícitamente a la vida de cada uno de esos bichitos que ayudé y acompañé estos últimos meses hasta encontrar un hogar. En la foto estoy con Misia anoche, gozando de un mimo, escuchando su corazoncito latir 💙

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