Son dos amores con los que no discuto, porque directamente nos entendemos. Y nos entendemos porque queremos hacerlo. Nos queremos cerca. A veces pasan días, muchas veces, una vez pasaron dos meses. Ahora estoy en una escalera blanca esperando salir y encontrarmelos a ambos. Hacer eso que nos gusta tanto, ser eso que nos gusta tanto, ese ensuciarnos con el barro, trepar troncos altos y dormir entre empujones y mimos. A veces me olvido de sus caras pero vuelven. Vuelven con barba, con moretones, con historias, historias enlazadas con las mías más puras.