Un amor de familia


Salen camiones a 200 metros del jardín, y la cárcel se convierte en comercio y el precio para algunos, privilegio.
Nos acercamos al retorno de la rotonda, a la derecha se divisa la bodega y a mano izquierda un campo abierto, minado pero abierto.
Aceleramos y llegamos al puerto, un dejavu visita y la vida comienza de nuevo.
Emergencia médica
conversación turbia
uno de los niños llora y el otro despierta sin comprender el contexto, pero de todas maneras cuenta su sueño con emoción. Nadie lo escucha y vuelve a cerrar los ojos, acunado entre llantos y gritos.
El dichoso amor, atado a penas con un fino hilo negro, suplica refuerzos para mantenerse, y la estrella propia de esta familia de nombres adquiridos por el huésped que vino de regalo con la casa, se apaga, la bola de fuego se apaga grito tras grito, desprendiendo las ultimas chispas, incendiando el hilo y haciendo cenizas el amor dentro del sueño del niño.

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