Dejar de mirar para ver
Y somos tercos. Intentamos una y otra vez plasmar con palabras cosas que son inexplicables, intransferibles del espíritu a lo manifiesto. Y digo cosa, pero de cosa no tiene nada. Eso inmensurable, impalpable, que encasillamos en palabras tales como: Sensación, sentimiento, amor, espíritu, dios, libertad ... Vamos tomando nota de cuanto nos pasa para aprender. Y somos tercos. Es una cualidad inaludible del ser humano en cierto punto; hasta que se logra carecer de forma o al menos eso dicen. Porque aún no llegó a ese párrafo en mi libro de la vida. Este libro donde escribo e intento traducir lo que siento una y otra vez. Por más que sé que la mejor manera de llegar, es dejar de mirar, para ver. Dejar de tomar nota y actuar, simplemente ver y estar.